30 julio 2014

Por qué no amputarle las uñas a los gatos



A continuación, vamos a explicar en qué consiste y cuáles son las consecuencias de la cirugía para extirpar las uñas de los gatos. Durante años se ha luchado contra esta práctica que es, ni más ni menos, una cruel mutilación para los pobres felinos. Sobre todo por lo innecesaria que es al existir multitud de opciones que mantienen la integridad del gato, y que expondremos más adelante.




Tenemos que saber qué es la "desungulación"
La desungulación es la eliminación de las uñas del gato mediante una operación quirúrgica. Al contrario de lo que popularmente se cree, dicha operación no consiste en amputar únicamente la uña. Es una operación muy complicada porque se corta la última falange de cada dedo del gato, que es la base del tendón retráctil y el lugar de nacimiento de la uña, repleto de nervios.

El desconocimiento de las consecuencias de esta cirugía es el principal motivo por el cual, aún hoy en día, se sigue practicando. Los problemas a raíz de la amputación son gravemente negativos para el gato. Además del profundo dolor que causa, se le impide al gato posibilidad alguna de defenderse en su vida diaria, tampoco podrá tener una conducta normal, pues los felinos usan sus patas y sus uñas para prácticamente todo:
  • Usar el rascador, no sólo para afilar sus uñas, sino también para tonificar la parte superior de su cuerpo. Al perder este hábito, dicha parte del gato se debilita progresivamente.
  • Caminar.
  • Jugar.
  • Cazar.
Los gatos tienen la necesidad por su condición natural de arañar con multitud de fines: marcar territorio, liberar estrés, ejercitar sus músculos, etc.

Las uñas son igualmente necesarias para que el gato camine. Las garras se encargan de sostener todo el peso del gato. Se sostienen y caminan sobre toda la extensión de la garra y, cuando se amputa el extremo, el gato se ve obligado a modificar su postura y a caminar de forma antinatural. Resultando perjudicial para él porque se acumula tensión en las patas y se produce dolor a largo plazo, cosa que se acentúa si además el gato padece sobrepeso. Otras consecuencias en el caminar por culpa de esta cirugía son: malformaciones y/o cojera, dolores crónicos de espalda y articulaciones, entre otras dolencias.


En su comportamiento el gato experimenta una actitud de aislamiento. Pierde gran parte o la totalidad de su actividad al sentirse extrañado. Incluso puede desarrollar problemas de agresividad crónica. Gatos que eran sociables y cariñosos se han convertido en gatos retraídos e introvertidos. En otras ocasiones, al no poder marcar su territorio con las uñas (a su alrededor disponen de glándulas de marcaje), comienzan a realizar marcas con orina. Y, por supuesto, sufren de niveles altos de estrés.

En definitiva, el hecho de amputar las uñas a un gato por “comodidad” de su dueño es una cruel mutilación que hará que ese gato jamás vuelva a ser el mismo, además del sufrimiento y los cambios negativos que le acarreará para el resto de su vida. Sobre todo en los primeros meses tras la operación, pues el gato tiene que caminar sobre sus muñones, produciéndole un dolor insoportable, a la vez que multitud de problemas físicos y psicológicos.

Se debe informar a los dueños de gatos acerca de que existen multitud de opciones inofensivas para la mascota. A continuación encontraréis ejemplos:
  • La más fácil, eficaz y cómodo tanto para el gato como para el dueño es, probablemente, el cortar las uñas. En cualquier tienda de mascotas venden cortadores de uñas para gatos. IMPORTANTE: hay que saber que el cortarle las uñas a un gato no se puede hacer a la ligera, se debe cortar por un punto específico de la uña. Próximamente publicaré una nueva entrada explicando cómo hacerlo sin peligro para el felino.
  •  Recurriendo a las uñas postizas. Consiste en una especie de fundas de goma que recubren las uñas de tus gatos. 
 
  • Modificar su conducta. No es tan difícil como parece, sólo se necesita un poco de paciencia. Puedes consultar con un especialista, pero suele ser tan sencillo como proporcionarle un rascador de dimensiones adecuadas a tu gato y habituarlo a que rasque eso y no el sofá.


Pongamos un ejemplo de la forma idónea de actuación

Tienes un gato en casa y tiene la manía de arañar la alfombra o, peor, el sofá. ¿Qué puedes hacer? Lo mejor es:
  1. Cortarle las uñas siguiendo los pasos adecuados y con cuidado.
  2. Comprar un rascador de dimensiones adecuadas (que sea más largo que el gato cuando éste se estire) y enseñar al gato a que lo use.

Especificaciones a tener en cuenta sobre el rascador:
El mejor rascador es el típico que venden en cualquier tienda de animales y que está recubierto de cuerda. ¿Por qué no usar telas u otros materiales? Porque el objetivo es que el gato sólo arañe ese rascador. Y si el rascador está recubierto de tela como la cama o el sofá, él no entenderá por qué puede rascar una cosa y la otra no si tienen texturas tan similares.  


Cómo enseñar al gato a usarlo:
Realmente, no suele ser necesario. Es como la caja de arena, cuando lo vean lo usarán. Lo que hay que hacer es procurar que SÓLO arañe esto y no el resto de mobiliario de la casa. Se requiere paciencia pero los resultados se manifiestan muy pronto. No hay que pegar nunca ni gritar al animal. Cuando el gato arañe algo que no debe, se le coge y se le dice un “NO” o la palabra que se use para las prohibiciones, y se le pone delante del rascador.



FUENTES:
http://blogs.larioja.com/animales-de-la-rioja/2010/10/21/en-consiste-quitar-unas-al-gato/
http://gatos.facilisimo.com/foros/salud-alimentacion/las-unas-de-los-gatos-por-que-no-amputarlas_352897.html

  2 comentarios:

  1. Además, si eres un poco mañoso puedes hacerte un rascador casero. Por ejemplo, en mi caso como yo duermo en una litera en una de las barras se puso hilo de pita (es el material que se emplea para los rascadores que te venden y si no es muy parecido) y mi gata lo utiliza como rascador y además trepa por ahí para dormir todas las noches conmigo.
    Pero lo que no se puede hacer es prohibir y regañar a tu mascota si no le ofreces alternativas a rascarse en el mobiliario de tu casa porque si se lo prohíbes pero no le pones un rascador, ¿cómo esperas que el gato deje de arañar?
    Como bien dice la entrada, hay que tener paciencia y ya está que creo que es lo mínimo que hay que tener con tu mascota y otra cosa que puede servir es que si no veis que se sienta atraído por el rascador, rociéis un poco de catnip en el rascador porque les encanta el catnip.

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  2. Es una obviedad que no hay que despojar a un gato de sus garras, hahaha pero algunos puntos en el blog son ridículos y parecen escritos por uno de esos descerebrados activistas. Ya esperaba que fuera medio bobillo el artículo (porque siempre lo son sin importar el país de procedencia), solamente quería corroborar y vaya que no me fui decepcionado. Apuesto la fortuna de Gates a que esto es español.

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